lunes, 10 de agosto de 2009

Puerto Pirámides. Entre ballenas y caminos de ripio. Agosto 2009



Puerto Pirámides



Ballena franca Austral



Caleta Valdés desde Punta Cantor


Aprovecho los tiempos muertos, (muy pocos la verdad) para escribir y preparar alguna foto que pueda subir al blog. Sigo con un retraso considerable. Ahora repaso las notas para recuperar nuestro paso por Puerto Pirámides, única población donde alojarse dentro de la Reserva Faunística de Península Valdés, lugar que durante los meses del verano austral, es un destino muy solicitado para el turismo que llega desde Puerto Madryn o Trelew, con excesivas prisas y con el único fin de embarcar para el avistaje de ballenas.
Sin embargo, nos pareció interesante pasar unos días allí. Elegimos una posada al azar. Cuando llegamos nos encontramos con una casa de madera y chapa, amplios ventanales y un gran porche, donde en los meses de verano, seguro se convierte en un lugar idóneo para terminar la tarde con un buen mate cocido y una tranquila charla. Desde el principio se me antojó como uno de esos lugares de paso, frecuentado por marinos, con regusto a añejo, donde el salitre se apodera, pertinaz, de cualquier vestigio de metal.
Navegar era una prioridad, pero de ningún modo quisimos renunciar a recorrer la península descubriendo un pedazo del paisaje patagónico, perfectamente preservado, gracias a las limitaciones de uso que, la figura de Parque Nacional, impone.
Guanacos, ñandúes, comparten territorio con rebaños de ovejas, que nos observan impasibles, atravesar las carreteras de ripio y barro, dirección a Caleta Valdés y Punta Cantor.
El invierno es duro por estos parajes, el frío y el viento son constantes, nos cruzamos con muy pocos vehículos, acaso alguna “Vans” procedente de Puerto Madryn, que realiza las paradas justas para que sus ocupantes puedan estirar las piernas y hacer alguna fotografía. Me pregunto si son conscientes del lugar único donde se encuentran y el inmenso privilegio que supone disfrutar de estos paisajes. Si, quiero pensar que dedican un instante a reflexionar y valorar todo esto como se merece.
En estas fechas las horas de luz son pocas, y escasa la gente que pasa por Punta Cantor (excelente lugar para observar elefantes marinos). Una pareja muy joven de guardas del parque, regentan la pequeña casa del puesto. Nos interesamos por la zona y les consultamos la mejor manera de llegar hasta Punta Norte, ... terminamos conversando sobre la dureza del invierno austral, la soledad del lugar, y como a pesar de todo, no cambiarían esa forma de vida por ninguna otra. Supongo que hay trabajos, también en esta parte del mundo, que son pura vocación. Subimos al coche, seguiremos nuestro camino, ahora la lluvia arrecia.

Nikon D200. Objetivo 17-50 mm 2,8 y 70-200 mm 2,8. ISO I00.

viernes, 7 de agosto de 2009

Gaiman, Patagonia argentina. Agosto 2009





Un vuelo trasatlántico se hace más llevadero si por esas casualidades del destino, la compañía cambia tu billete de clase turista por unos en clase bussines. Con ese pequeño golpe de fortuna comenzamos el viaje.
A las 5:30 h a.m., llegábamos en el aeropuerto internacional de Buenos Aires, el invierno nos saludaba con 5º C en una fría y húmeda mañana.
El enlace a Trelew no tuvo mayor transcendencia y por la tarde, bajo un confortable sol, ya disfrutábamos de un paseo dominical por Gaiman, ciudad que para nosotros representa la puerta de entrada a la Patagonia.
Hacia la segunda mitad del siglo XIX y con la esperanza de encontrar mejor fortuna en nuevas tierras, lejos de la opresión inglesa, llegaron los primeros inmigrantes galeses. Hoy Gaiman es un pueblo con una curiosa mezcla de ambiente rural, fábricas de derivados de algas marinas y tradición galesa.
En los alrededores de Gaiman se esparcen granjas agrícolas o ganaderas (chacras), pequeñas explotaciones que sobreviven a fuerza de trabajo, buen hacer y grandes dosis de imaginación comercial. En cuanto a la tradición galesa, me quedo con las encantadoras “casas de té”, donde obviamente el té es la especialidad, siempre acompañado de panecillos, pasteles y mermeladas artesanales, en un entorno con sabor añejo y aroma de los primeros pioneros.

Las entrdas van con retraso, pero creedme, se hace difícil.

Nikon D200. Objetivo 17-50 mm. ISO I00.

domingo, 2 de agosto de 2009

Road Movie. Final de un viaje

















Naturaleza, vida salvaje, parajes en estado puro, ... pero Alaska también es el resultado de las acciones del hombre blanco sobre un estado virgen, con todas las contradicciones que eso supone. Por desgracia, en un lugar donde el equilibrio natural es tan sumamente delicado, los interese económicos en la explotación petrolífera (por ejemplo), pueden dar al traste con la “última frontera”.
Pero mis últimas sensaciones sobre Alaska no quiero que sean amargas. Tal vez diferentes, como si fuesen extraños fotogramas arrancados de una Road Movie setentera, donde el polvo del camino se mezcla con la música emanada de afiladas guitarras.
Os dejo pues con esta otra parte de mi viaje, lejano en el tiempo, allá por 2006, pero muy cercano en mi memoria.
Esta entrada la dejé programada el sábado antes de salir hacia Buenos Aires, puerta de entrada a nuestra particular ruta por la Patagonia y Tierra de Fuego. Desde allí espero poder contar algo de lo que nos acontezca en esta nueva aventura y seguir vuestros blog. Espero que me sea posible.

Nikon D70s. Objetivo 18-70 mm f/3,5-4,5G. ISO 200.