domingo, 10 de mayo de 2009

Reichstag (IV)



Norman Foster diseñó la cúpula actual del edificio del Parlamento alemán. Una rampa circular en torno a un gran embudo de espejos que se eleva hasta un mirador, todo ello cubierto por una gran estructura transparente. Abajo una exposición permanente nos relata la historia de este emblemático edificio. Arriba una bancada circular ofrece al viajero la posibilidad de disfrutar de las vistas cómodamente.

Nikon D200. Objetivo 12-24 mm f/4G. Focal 12 mm. Diafragma f/8. Obturación 1/160s. ISO 100.

viernes, 8 de mayo de 2009

Reichstag (III)



Es increíble el vértigo que produce una mirada fugaz, desde la azotea hacia abajo, hacia el patio interior, donde casi pierde la razón de ser un edificio de gobierno. Allí abajo se intuye un lema marcado en sus entrañas, Der Bevölkerung (“la población”), como continuación natural de Dem Deutschen Volke, "al pueblo alemán", que preside el frontón de entrada, y es allí donde me doy cuenta de su esencia.
Si, es cierto, efectivamente nadie puede negar sus aires de grandeza y escrupulosa perfección alemana, pero tampoco su bondad y amabilidad, siempre manifiesta con el viajero que busque inmortalizar alguno de sus rincones más curiosos.
Me encuentro cómodo, la luz y la suave brisa acompañan y casi acunan la visita, tan sólo hay que preocuparse de pensar..., de pensar y fotografiar.

Nikon D200. Objetivo 12-24 mm f/4G. Focal 12 mm. Diafragma f/7,1. Obturación 1/125s. ISO 100.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Reichstag (II)



Esperar paciente la cola, no demasiada todo hay que decirlo, que eso de "hacer cola" reconozco que no es lo mío, bueno supongo que no es lo de nadie, pero quiero decir que prefiero visitar aquellos lugares donde las esperas innecesarias sean las mínimas posibles, y dejar pasar el tiempo en quehaceres más mundanos, como pasear o tomar un café en un bar que atraiga mi atención, charlar tranquilamente con Teresa sobre esta o aquella cosa, distraernos con la actividad de la ciudad o contemplar una plaza que desvela su historia en cada ventana y en cada farola.
Finalmente, estaba diciendo, subí la escalinata de entrada y bajo el umbral se erguían por encima mía las columnas, poderosas estructuras arquitectónicas, que parecían perderse en lo alto del techo, ya casi en el cielo. Imponente entrada, mitad clasicismo, mitad modernismo. Una mezcla perfecta de cristal y piedra, de materiales que nos hablan de las vicisitudes por las que ha atravesado el Reichstag a lo largo de su historia. Restaurado magistralmente, apenas se permite mostrar las cicatrices de tiempos pretéritos. Un buen inicio me dije, promete.

Nikon D200. Objetivo 12-24 mm f/4G. Focal 12 mm. Diafragma f/5,6. Obturación 1/100s. ISO 100.