miércoles, 8 de diciembre de 2010
Todo camino tiene un fin
A las 5:30 abandonábamos el campamento de Wiñaywayna. La distancia que nos separa del Machu Picchu es ya corta y el objetivo era llegar con las primeras luces del día a la Puerta del Sol (IntiPunku), donde el espectáculo de los rayos incidiendo en los restos arqueológicos es sobrecogedor.
La ruta tocaba a su fin, aunque quizás el camino en sí no acabe nunca, tal vez sea éste el verdadero objetivo del trekking, la experiencia del camino, y la llegada al Machu Picchu sea tan sólo la anécdota, el broche final.
Según escribo estas líneas recuerdo cada instante, cada esfuerzo, cada alegría y cada pesar. Se que mereció la pena.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Entre las nubes y la selva
Según nos adentramos en las montañas la selva se espesa, los caminos se empinan y las escaleras de piedra se suceden. Ascendemos hasta cotas inimaginables con el mismo esfuerzo que perdemos altura, siempre en un constante ascenso y descenso. Comenzamos ya hace tanto tiempo, ...en el camino el tiempo se rige por constantes muy diferentes, medido en necesidades básicas..., Pistacucho (2650 m.s.n.m.) fue el punto de partida, el célebre kilómetro 82 de la ruta, cuatro días por delante y 45 km nos separaban de Intipunku, la entrada al Machu Picchu (2400 m.s.n.m.). Por medio el temible Warmiwañusca con sus 4215 metros o los interminables escalones hasta llegar a Wiñaywayna. No me planteo una meta final, tan sólo el próximo collado, respirando el momento, saboreando el esfuerzo teñido de inmensa naturaleza.
Lugar de la toma: Perú, agosto 2010.
Puedes ver la fotografía a pantalla completa haciendo “clic” sobre ella.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Un Camino de montaña
En un Trekking se cuenta con porteadores. Ellos se encargan de cargar con las tiendas, utensilios de cocina, comida, ... Conseguí reducir el peso de la mochila a unos 10 kilos, incluido el equipo fotográfico. Y aún así las subidas se hacían interminables. Disfrutas del paisaje, disfrutas de los restos arqueológicos que se diseminan a lo largo de toda la ruta, de la mezcla tan especial, mitad leyenda mitad historia, que se respira en el camino, disfrutas de la compañía, incluso disfrutas del esfuerzo, pero el cansancio que se acumula al final del día es tremendo, agotador. No hay concesiones. Intenso frío de madrugada, viento helado en los collados, sol abrasador, polvoriento siempre el camino. El segundo día es cuando más gente lo deja. Vuelven hacia atrás, al punto de partida, demasiado esfuerzo tal vez, y te cruzas con ellos, y lo piensas... tal vez mañana.
Venga, el último repecho!, sólo quedan tres horas para llegar al campamento.
Lugar de la toma: Perú, agosto 2010.
Puedes ver la fotografía a pantalla completa haciendo “clic” sobre ella.
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