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Por alguna razón solo paso por los puestos de los libreros de la Cuesta de Moyano de Madrid en otoño o invierno. Quizás por esa sensación que procura el sol de media mañana cuando los días ya son fríos y apetece pararse a hojear algún título, sin prisas, sintiendo el sol en la espalda. También por aquello de eliminar de la ecuación a tanto turista deambulando por el centro, también entre puestos y casetas. Si, lo sé, yo también soy turista o quizás “fototurista”, que no sé que es peor. El caso es que la foto que ilustra estas líneas es de hace un par de inviernos, pero creo que podría pertenecer a casi cualquier invierno de los últimos 5 o 10 años, incluso tal vez más. Y es que hay cosas que cambian poco o muy poco.

La mayoría son personas mayores, que disponen de mucho tiempo para la lectura.
ResponderEliminarQue tengas un buen día.
O gente con vacaciones, o distraídos de obligaciones por un corto espacio de tiempo... Un abrazo
EliminarAfortunadamente no cambian. ;-)
ResponderEliminarMe encantan esos momentos en que el paseo te puede llevar muy lejos.
Aferradetes, Ángel.
Así es, no hay como dejar se llevar. Un abrazo
EliminarInvierno o verano, detenerse en la Cuesta de Moyano es siempre un placer.
ResponderEliminarEl tiempo se detiene cuando estás ahí.
Un abrazo Ángel
Un abrazo Josep
Eliminar¡Cómo echo de menos la cuesta de Moyano! ¡Todavía! Me mola la foto.
ResponderEliminarTodo un clásico!!!
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