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Suelo salir a la calle con una idea clara de qué tipo de fotos quiero hacer, como si fuera un reto o un ejercicio para agudizar mi percepción. Pero, ¡ay!, otras cosas me llaman la atención: unos pies, un ángulo, una esquina, un rótulo… Y lo curioso es que cuando me dejo llevar, cuando no me pongo límites y simplemente disfruto del momento, es cuando más me divierto. Luego, cuando pienso en ese ejercicio que me había propuesto al salir de casa, me digo: “¡La próxima vez sí que me lo tomo en serio y sigo el plan al pie de la letra!”. Ya veremos...

La mejor foto siempre es la que sorprende, la que nadie espera.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo Ángel
Eso es cierto Josep. Un abrazo
EliminarSuele pasar, Ángel, y me identifico. Muchas veces salgo de casa con una idea y vuelvo con otra… ¡Que igual es mejor!
ResponderEliminarUn abrazo.
Igual si Jordi. Un abrazo
Eliminar¡¡¡Hay que salir a que nos sorprendan!!!, siempre es más divertido. ;-)
ResponderEliminarAferradetes, Ángel.
Estar atentos y captar aquello que nos llama la atención, completamente de acuerdo. Un abrazo
EliminarYo pienso que esto de la fotografía, como cualquier otro modo de expresar el mundo interior y la visión única y absolutamente personal e igualmente subjetiva, de cada uno de nosotros tendemos a manejarla en función de ideas, demasiadas ideas, que muchas veces tienen más que ver con nuestra propia imagen que con ninguna otra cosa y creo que la diversión, ese momento de felicidad que todos intentamos encontrar haciendo lo que nos gusta, está más al alcance cuando olvidamos las ideas i nos hacemos permeables a lo que nos sorprende, a aquello que sin saber muy bien porque razón, nos captura la atención. Un abrazo Ángel
ResponderEliminarBien expresado Luis, un abrazo
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