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Me senté en una mesa cerca de él, preparando mi cámara. No pude evitar imaginar sus palabras escritas, incluso sus pensamientos. ¡Qué forma tan interesante de abstraerse, imaginar lo que otros piensan e incluso escriben! ¿Quién sabe?, igual estaba tomando notas para su próxima novela. El ambiente, la situación, la luz, todo parecía perfecto para una fotografía, pero no tenía intención de romper la tranquilidad del lugar. Un clic y el suave sonido del obturador fueron los únicos sonidos que se colaron entre el bullicio de la calle. También pedí un té y me quedé un buen rato perdido en mis ideas. Después pagué y me fui caminando. Él seguía allí sentado, escribiendo sus propios pensamientos.
