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Las circunstancias me llevaron a mirar al cielo. Allí mismo se estaba desarrollando uno de esos momentos mágicos, intrascendentes, si, pero cargado de emoción y singularidad. Quizás estemos perdiendo la capacidad de emocionarnos con las pequeñas cosas.

Muy impactante ese cielo, que no se sabe muy bien como va a reaccionar. Un momento que ningún fotógrafo puede pasar por alto.
ResponderEliminarn abrazo, Ángel.
¡Qué maravilla!
ResponderEliminarLa magia siempre está en esas pequeñas cosas.
Aferradetes, Ángel.