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Observo el ir y venir de la gente, muchos turistas, personas apresuradas que están de paso, bolsas de comercios que se confunden entre grupos que esperan y aquellos que transitan con premura. Sigo observando, preparo la cámara y hago dos tomas, instantáneas testigos del ajetreo diario en La Gran Vía madrileña. Nada nuevo, tan solo la grandeza de lo particular reflejado en la vida de los que quedan dentro del encuadre.

¡Qué buenos esos bancos para descansar las piernas!, no los había visto nunca... tendré que hacer una visita al ayuntamiento para solicitarlos. ;-)
ResponderEliminarBuenísima toma.
Aferradetes, Ángel.
Que yo sepa, el ayuntamiento aquí en Madrid, solo los han colocado en la Gran Vía. Un abrazo
EliminarLa vida en su máxima expresión.
ResponderEliminarAbrazo
Un abrazo Luis
EliminarUn buen lugar para descansar (si hay sitio donde sentarse) del ajetreo continuo de esa Gran Vía que no descansa nunca.
ResponderEliminarUn abrazo Ángel
Con la cantidad de gente que habita la Gran Vía ya es raro encontrar alguno libre. Un abrazo
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