__
Por alguna razón solo paso por los puestos de los libreros de la Cuesta de Moyano de Madrid en otoño o invierno. Quizás por esa sensación que procura el sol de media mañana cuando los días ya son fríos y apetece pararse a hojear algún título, sin prisas, sintiendo el sol en la espalda. También por aquello de eliminar de la ecuación a tanto turista deambulando por el centro, también entre puestos y casetas. Si, lo sé, yo también soy turista o quizás “fototurista”, que no sé que es peor. El caso es que la foto que ilustra estas líneas es de hace un par de inviernos, pero creo que podría pertenecer a casi cualquier invierno de los últimos 5 o 10 años, incluso tal vez más. Y es que hay cosas que cambian poco o muy poco.
