
En la oscuridad del bar, entre sillas y mesas destartaladas, frente a unas botellas, con un vaso de vino en la mano, observo la algarabía en el exterior. Dentro oscuridad, solución de blanco y negro en una posible fotografía. Fuera, color.
Inmigrantes españoles e italianos llegaron hasta La Boca a mediados del siglo XIX, para transformarlo plenamente en un barrio obrero, accidentalmente colorido, tal vez como sus anhelos. Apenas un puñado de calles conservan aquella esencia, hoy transformada en circo para turistas, pero donde aún la mágica luz pinta de alegría las fachadas, las melodías arañan el asfalto y las voces se mezclan para ofrecer buen comer y mejor beber al viajero.
¡Pasen, señores, pasen y disfruten!, la función va ha comenzar.
Lugar de la toma: Buenos Aires, Argentina. Agosto de 2009
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Nikon D200. Objetivo 17-50 f/2,8G. Focal 50 mm. Diafragma f/5,6. Obturación 1/125s. ISO 160.