sábado, 15 de junio de 2024

El mensaje está en el cubo de la basura




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Hay lugares que pasan inadvertidos por ser sencillos, comunes o habituales. Lo sencillo en mi manera de entender la fotografía también pasa por dar protagonismo a espacios aparentemente anodinos. Un mensaje más o menos relevante ya hace tiempo que no necesita de un soporte en papel tradicional. Cuando la informática y poco después Internet pasó a ser esencial en las vidas de casi cualquiera, la información comenzó a llegarnos desde una pantalla. Hoy que reina la desinformación, las “fake news”, el bulo grueso y lo  que aparenta verdad siendo totalmente falso, nos estamos viendo empujados a desconfiar de casi todo. ¿Recordáis cuando se comenzó a extender la necesidad de comprender la fotografía como una interpretación, una evidencia parcial y subjetiva de aquello que mostraba?. No hace tanto que este argumento se puso de moda. Hoy nos invade la IA para añadir mayor desconfianza sobre casi cualquier cosa, también sobre la fotografía y el vídeo. La duda es buena, razonable y necesaria pero estamos recorriendo un camino incierto. Y me sorprende gratamente cuando mi cámara me empuja a fotografiar detalles sin importancia y pienso que igual la certeza la encuentro donde menos me lo espero.



miércoles, 12 de junio de 2024

Todos los momentos de una vida




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¿Cuantas veces recorro las calles buscando respuestas?. Igual demasiadas. Busco con frecuencia soluciones a cuestiones fotográficas que me voy planteando, ideas que intento poner en práctica, pensamientos que pueda sintetizar en una instantánea. Fotografiar en la calle también es todo esto, más allá de contraluces, contrastes y momentos quizás únicos que puedan acontecer. Ayer mismo visitaba con un buen amigo la exposición de Elliott Erwitt en Madrid, de los muchos textos y entrevistas que dejó encuentro oportuno anotar este: “…mira, observa un poco más y luego vuelve a mirar, porque esa es la base fundamental de la fotografía. Y eso es todo… simplemente buscar y hacer tus propias conexiones”. La naturalidad y la sencillez eran su marco de trabajo, el encuadre de sus fotografías. Quizás me complico demasiado la vida en lugar de disfrutar sin más de la fotografía.



domingo, 9 de junio de 2024

Texturas de un pasado incierto




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¿Si somos capaces de analizar la historia, podremos liberarnos del pasado en ese futuro no tan lejano?. ¿Acaso solo fueron una sucesión de acontecimientos casuales los que crearon el mundo injusto que hoy conocemos?. ¿Buscamos las pistas necesarias que aclaren nuestro futuro?. Hoy solo soy capaz de anotar dudas, preguntas donde las respuestas necesiten largos debates, el tiempo pasa y las horas se suceden marcando los muros, hiriendo las paredes.



jueves, 6 de junio de 2024

Muro herido




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Los muros hablan. Lo sé por alguno de sus grafitis que decoran con ingenio y habilidad las paredes olvidadas, por la gráfica que tiñe de colores esquinas y superficies de calles más o menos concurridas, y nos hablan también a través de las propias señales del paso del tiempo, del descuido que pueden llegar a padecer, del olvido y de sus heridas abiertas sin compasión, sin consideración alguna. Hablan de su tiempo pasado y presente. Hablan de nuestra vida futura porque sus heridas dicen mucho de nosotros.



martes, 4 de junio de 2024

Redes




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Hay fotografías que más allá de su técnica, oportunidad o relevancia expresan claramente ideas, siempre abiertas, siempre a la espera de que el lector de la fotografía imagine, complete o argumente su propio punto de vista. Las fotografías que invitan a la reflexión son las que más me interesan, de alguna manera hablan de nuestro tiempo, también de mis manías, miedos y preocupaciones. La fotografía como terapia, como acto de generosidad, que argumentaba hace algunos días, como manera de comprender una época y quizás mostrarla, al menos un atisbo de algo parecido a la realidad. 





domingo, 2 de junio de 2024

La luz de la calle




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Madrid con su ADN tan particular levanta odios y pasiones a partes iguales. Continúa creciendo descontroladamente, tanto es así que se está convirtiendo en una urbe difícil de gestionar, antipática, un lugar bastante desagradable para vivir, yo al menos así lo veo. Demasiado ruido, demasiada contaminación, demasiada tensión social y política que se masca en ciertos detalles y en algunas conversaciones. Lo que estaría bien es ser un eterno turista en la ciudad, aparecer en ella de vez en cuando, unos pocos días para disfrutar de todo aquello que me interesa y reconozco que no son pocas cosas. Una de las cosas que siempre he admirado de Madrid es esa luz tan especial justo antes de anochecer, también a media tarde sobre todo en otoño, una luz tan parecida a la de París que despierta las emociones y las ganas de salir con la cámara en la mano a ver que me encuentro.