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jueves, 22 de febrero de 2024

Autorretrato con medio perro y un ciclista




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Tomar decisiones mientras se analiza una escena para seleccionar solo aquellos elementos que compondrán la fotografía, es quizás el ejercicio más estimulante, aunque también el que genera mayores dudas. Sustraer y no añadir es lo que, básicamente, nos diferencia de la pintura. Bueno eso y que necesitamos un artilugio mecánico o electrónico y material sensible a la luz. En el arte de la fotografía, nosotros, cámara en mano, eliminamos esas partes que cada cual considera innecesarias, aunque nos queden objetos, personas o animales incompletos, parciales o tan solo insinuados de manera directa o indirecta. Recreamos un puzzle mitad verdad, mitad ficción y entregamos una obra única cargada de simbolismo, anécdotas y vivencias que hablan sin emitir sonido alguno de ese preciso instante nada más (y nada menos).



domingo, 24 de septiembre de 2023

Absorbed

 


























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Suena Space Oddity de Bowie mientras tecleo una nueva entrada. Absorto por un momento imaginando lo que la letra y la música me cuentan, ahí fuera en el espacio exterior una aventura de supervivencia y heroísmo nos aguarda a cada uno de nosotr@s. Entonces comprendo que cada cual se queda absorto en lapsos de tiempo más o menos prolongados, en su propio mundo interior. También contamos con esos estímulos externos en formas de pantalla, que nos solucionan mil problemas diarios pero también nos están mostrando lo terribles demonios que podemos encontrar ahí dentro. Y sin pretender quitar hierro a la “cosa tecnológica” me viene el recuerdo de un café donde me gusta fotografiar de manera discreta al personal que por allí suele dejarse ver. Absortos y ajenos a un “depredador” fotográfico que suele hacer de las suyas mientras toma un café.



jueves, 31 de agosto de 2023

Conversación en blanco y negro

 
 

 
Este espacio funciona en ocasiones como una carta que me escribiera a mí mismo con explicaciones, pareceres y respuestas a dudas que me formulo cada vez que salgo a caminar, a fotografiar o a la frutería de al lado; os aseguro que mientras valoro los mejores tomates se me ocurren mil historias. Considero que mi desconocimiento de demasiadas cosas es homérico, y siendo consciente de ello procuro proceder con humildad y honestidad. Hace poco leí a Fran Lebowitz algo así como “… piensa antes de hablar, lee antes de pensar…”. Anoté la frase porque me parece un resumen perfecto de lo que adolece nuestra sociedad, por eso me propongo nuevas lecturas que enriquezcan mi visión de las cosas, también con la fotografía, que procuro mejorar en cada toma e intento no caer en la obviedad de lo probable. Una conversación en blanco y negro me sugiere muchas cosas, para empezar cierro el ciclo del color que vengo publicando durante este mes de agosto a punto de finalizar. El calor, amig@s, como he dicho en alguna otra ocasión, me trastorna y me hace ver en color. Una conversación en monocromo se me antoja fría pero no desapasionada, incluso cargada de mayor sentimiento y más contradicciones, por eso mismo más abierta a la interpretación. Al final todo gira en torno a una variedad de fotografía de carácter social y documental, precisamente esa fotografía que algunos teóricos modernos se empeñan en dar por superada, ¡maldita postfotografía!.

 

 

 

martes, 29 de agosto de 2023

Conversación en color

 


 

Estaba esperando paciente mi turno en una cola de las cajas del híper (sí, suelo comprar en estos espacios, los encuentro más limpios y ordenados que el chino de la esquina de mi barrio). El caso es que allí delante se encontraba una mujer joven con un embarazo bastante adelantado y me dio por pensar que cuando nazca el chiquillo o chiquilla, crezca llegando a la treintena y forme parte de esa generación que dirigirá el estado, la economía, la política, la cultura…, yo igual ni estoy para verlo. Me di cuenta en ese preciso momento que esa futura generación me es indiferente, que nada tiene ni tendrá que ver conmigo. No sé si el mundo será mejor o peor para entonces, buenas maneras tampoco es que apunte y lo que pudiera hacer por un futuro mejor ya lo he peleado durante demasiado tiempo, pero en esencia el posible diálogo con esas generaciones prácticamente no existirá. Mientras escribo esta entrada en el diario me doy cuenta que me intereso por las circunstancias y los problemas que atañen a la gente de mi generación (pongamos que con diez o quince años de fluctuación arriba o abajo) con los que comparto pareceres y contrasto opiniones, creo que para muchos jóvenes (no todos espero) serían como simples conversaciones de viejos. Así, entre los más jóvenes y adolescentes me considero un mero observador, un mirón que cámara en mano busca el instante preciso para captar su conversación, no por lo que pudieran decir que podrá ser más o menos interesante, sino más bien por esas expresiones, esos modos, esos gestos que hablan en un idioma universal y que comprendo mejor que mil explicaciones argumentadas porque en ocasiones descubren sus pensamientos más profundos. Conversaciones en color, el color de un futuro incierto.



lunes, 19 de junio de 2023

Observando

 


 

Algo especial sucede cuando llevo cámara y estoy dentro de un café, mejor si es uno de esos lugares tranquilos sin demasiada gente. Entro, me siento en una mesa cerca de una ventana, pido un expreso y agua con gas y me quedo un buen rato observando. Siempre sucede algo que merece la pena fotografiar, la luz que dibuja perfiles y siluetas, detalles de una pared donde antes seguro hubo algo colgado, una mujer o un hombre solitarios, parejas que conversan animadas … El placer (y la rebeldía) de no hacer nada, o mejor dicho hacer dejar pasar el tiempo y me entrego con ganas al deporte favorito de todo fotógrafo: observar.

 

 

sábado, 14 de mayo de 2022

La melodía en el interior de la fotografía

 


 

Me propongo entrenar la paciencia a diario. Me lo sugiere un buen amigo, no con estas palabras aunque estoy seguro que se refiere a esto. Y no es un entrenamiento al uso, requiere dedicación e insistir cuando las tentaciones revolotean por el subconsciente e intentan dispersar las ideas. Demanda constancia y método. Cuando camino me resulta casi imposible pararme y aguardar con la cámara preparada, es un nivel que estoy rozando, pero aún queda lejos de ser una respuesta natural. Es cosa de perseverar. Lo que si se me da medianamente bien es situarme en un café, en un bar, en una terraza y esperar. Espero y observo a todos, los detalles, las fobias y las bondades de cada cual. Solo fotografío cuando me encuentro relajado y a gusto. Entonces disfruto de ese tempo musical, pausado y sutil que deja construir la fotografía.