__
Me gusta pensar que tomo prestadas expresiones fugaces de rostros anónimos. Nada más.
Vuelvo a estar ausente, seguramente por más tiempo. Caminaré con la mochila siguiendo la ruta de los Faros de Galicia. Pasad unos felices días.
__
Me gusta pensar que tomo prestadas expresiones fugaces de rostros anónimos. Nada más.
Vuelvo a estar ausente, seguramente por más tiempo. Caminaré con la mochila siguiendo la ruta de los Faros de Galicia. Pasad unos felices días.
__
Me interesa el retrato, pero no tanto los posados. Me interesa el descuido, quizás la improvisación, incluso la imperfección, aunque admire los retratos de Richard Avedon o Diane Arbus.
Vuelvo a estar ausente, seguramente por más tiempo. Caminaré con la mochila siguiendo la ruta de los Faros de Galicia. Pasad unos felices días.
__
Todavía queda algún lugar en el centro de Madrid donde fotografiar sin la presión del turismo, de los eventos, de tanta parafernalia, postureo cansino y personajes ávidos de negocio.
Vuelvo a estar ausente, seguramente por más tiempo. Caminaré con la mochila siguiendo la ruta de los Faros de Galicia. Pasad unos felices días.
__
Los espejos, sus reflejos y el fotógrafo ávido de encontrar los tres pies del gato.
Vuelvo a estar ausente, seguramente por más tiempo. Caminaré con la mochila siguiendo la ruta de los Faros de Galicia. Pasad unos felices días.
__
Leí a alguien una frase que me gustó y anoté en mi libreta con el fin de compartirla en el FotoBlog: “Mirar es un acto de elección”. Y añadiría que fotografiar es un acto de sustracción: cuando fotografiamos aislamos el sujeto que nos interesa, un fragmento de la realidad, eliminando todo lo demás.
Vuelvo a estar ausente, seguramente por más tiempo. Caminaré con la mochila siguiendo la ruta de los Faros de Galicia. Pasad unos felices días.
__
"… Pero una nueva realidad ha llegado a una velocidad asombrosa. El orden mundial que se mantuvo unido durante la mayor parte de nuestras vidas comenzó a erosionarse cuando quienes vivían dentro de él se acomodaron demasiado y se volvieron complacientes, y cuando se aceptó —incluso se aprobó— en exceso el mal comportamiento... Quienes decidan ignorar las señales de advertencia y considerar la historia irrelevante para el presente podrían encontrarse sorprendidos y horrorizados cuando, de todos modos, los acontecimientos que no deseaban terminen sucediéndoles".
Margaret MacMillan
__
¿Y si los encuadres imposibles y los autorretratos improbables dependiesen de un impulso inconsciente?. Esa otra mitad de nuestro cerebro relacionada con la creatividad, la espontaneidad, las emociones, relacionada incluso con el almacén de la memoria, el subconsciente, esta mitad tan poco valorada demasiado desconocida incluso, quizás sea la parte más interesante a la hora de entender lo que fotografiamos, como y porqué lo hacemos.
__
Encontrar una razón para fotografiar es relativamente sencillo; el motivo, la escena, lo peculiar de la situación,… eso es lo que remueve mil sensaciones en el subconsciente y en última instancia lo que provoca que realicemos una instantánea.
__
Por alguna razón solo paso por los puestos de los libreros de la Cuesta de Moyano de Madrid en otoño o invierno. Quizás por esa sensación que procura el sol de media mañana cuando los días ya son fríos y apetece pararse a hojear algún título, sin prisas, sintiendo el sol en la espalda. También por aquello de eliminar de la ecuación a tanto turista deambulando por el centro, también entre puestos y casetas. Si, lo sé, yo también soy turista o quizás “fototurista”, que no sé que es peor. El caso es que la foto que ilustra estas líneas es de hace un par de inviernos, pero creo que podría pertenecer a casi cualquier invierno de los últimos 5 o 10 años, incluso tal vez más. Y es que hay cosas que cambian poco o muy poco.
__
Es increíble cómo una fotografía puede cambiar su significado dependiendo de quién la mire, de cómo nos sintamos o de si somos jóvenes o mayores. Tal vez porque una de las cualidades de la fotografía es su capacidad para recordarnos lo que olvidamos.
Carlos Gallonet
Sí, y el glorioso cordón umbilical que la fotografía mantiene con el mundo va amoldándose a nuestros cambios según nos hacemos mayores, como un maestro inteligente. La intensidad de lo que yo pude sentir por una persona y luego por su fotografía en 1982 va evolucionando hasta convertirse en un sentimiento solo hacia la fotografía, y lo bien que se ha mantenido esa fotografía impregna mis sensaciones hacia ella.
Nicholas Nixon
__
Se cruzan las miradas, los gestos se intuyen y anticipan acciones, nos observamos los unos a los otros seguramente sin malicia alguna, tan solo por el placer de la comprobación y de la comparación. Terreno abonado para cualquier fotógraf@ que guste de captar la esencia de la sociedad actual, o tan solo las costumbres habituales. Sin pretensiones ni perfecciones. Una fotografía para el recuerdo, una fotografía que puedo imprimir y así valorar durante un tiempo evitando el carácter pasajero de lo digital. Y así ese instante permanecerá.
__
Pasó el eclipse y todo continúa en su sitio, nada o casi nada se ha movido un milímetro. Pasaron las celebraciones, los debates, los programas especiales, el bombardeo continuado... y al final casi todos acudimos a contemplarlo. Yo también. Más que nada por no parecer el rarito cuando alguien me pregunte donde me encontraba ese día tan señalado; entonces podré decir que en un pinar cercano a mi barrio, con las dichosas gafas homologadas con el ISO no sé cuantos, que además lo pude contemplar durante los cuarentaitantos segundos que por aquí duró. Y ya está. Pero ese otro eclipse, el del sentido común, el de la cordura y la razón se mantiene inamovible. Oscureciéndolo todo. Ese otro eclipse que ya dura lustros y está enquistado hasta las trancas por no sé cuantos años más en el tejido social, entre las costuras de lo humano y lo decente. Ese mismo que no necesita gafas especiales para contemplarse, tan solo un punto de cordura y razón.
__
Voy a comenzar esta nueva página del blog, inaugurar el mes de Agosto y escribir un domingo (cosa que suelo hacer pocas veces) con una frase que me parece define perfectamente la acción de fotografiar: “La fotografía se vuelve lenguaje, precisamente porque no es el mundo, sino una forma de mirarlo y reflejarlo desde fuera” (Joaquín Melguizo). Ahí es nada, la síntesis de la esencia fotográfica, al menos como yo la entiendo. Y según pienso en esta frase me dan ganas de agarrar la cámara y salir ahí fuera, al calor infernal de Madrid y fotografiar. La pereza me puede y busco entre la carpeta con fotografías preparadas para ir publicando, la que mejor cuadre con ese concepto. Y me divierto recordando el momento en el que hice la toma que publico. Una sola toma, con algo de suerte para que la persona que entraba por mi izquierda en el encuadre asomase lo imprescindible. Luego está el alto contraste, las sombras y todas esos charcos en los que no suelo meterme demasiado. Y ahí está el resultado: aceptable, incluso con cierto interés. Decía un buen amigo y compañero en esta afición fotográfica que se conformaba con hacer unas pocas fotografías buenas al cabo del año. Y pienso que incluso eso me parece en ocasiones inalcanzable. Pero no desisto, incluso con las temperaturas del verano.
__
“Este no es el planeta Tierra tal y como lo encontramos. Este es un nuevo lugar: un planeta de fuego que hemos creado, con una atmósfera más propicia a la combustión que en cualquier otro momento de los últimos tres millones de años”.
John Vaillant
(Periodista autor del libro El tiempo del fuego. Historia de un incendio en un mundo más cálido, finalista del premio Pulitzer 2024).
"La crisis climática es algo que durante años vimos por televisión, ocurriéndoles a otros, hasta que un día descubrimos que nosotros éramos los protagonistas”.
Bruno Latour
(Filósofo, sociólogo y antropólogo francés).
__
Solo un instante más, solo otra fotografía, solo la intención pero también la oportunidad. Solo el calor que se siente en esa intensidad de contrastes, solo otra fotografía. Tan solo las sensaciones que me llevan a elegir el momento, el encuadre, el equilibrio de la luz y el tiempo, siempre el tiempo,… Solo una fotografía en la inmensidad de aquello que llamamos “nube” o “redes” o lo que quiera que sea ese espacio inmaterial, confuso y difuso. Solo. Otra fotografía más. Nada más que soledad.
__
En las obras de Jackson Pollock hay algo que “engancha” a todo aquel que se para a observarlo, lo puedes odiar o admirar, creo que en este caso no existen términos medios. Quedé cautivado en la primera ocasión que pude ver una de sus obras y me atrapó de por vida. Y no me extraña que los crío puedan quedar embelesados admirando lo que perfectamente podría ser un juego para ellos. Una diversión conceptual sin más necesidades, algo esencial, puro impulso primitivo, parecido al juego de unos niños.
__
Un fin de semana de reuniones con amigos y comidas con familiares, que también amigos. Esas cosas de los compromisos, pero placenteros, relajantes, de esos momentos que gusta compartir de vez en cuando. Como los instantes que se suceden en un café concreto al que apetece volver. Lugares donde dejar pasar el tiempo nada más que por el placer de mirar, observar y anotar con el pensamiento cada uno de los gestos, de las miradas y las situaciones. Si ese día llevo la cámara el placer es doble, como una buena comida junto a amigos y familiares, siempre placenteras, siempre distendidas.
__
Fotografiar a través de un cristal puede ser un reto, ¡pero también una aventura repleta de interés y diversión!. Se trata de jugar con los reflejos, las transparencias, los distintos ángulos de la luz y las imágenes curiosas que se crean. Es como construir una fotografía desde cero, casi como una ilustración, un resultado puramente gráfico, aprovechando todo lo que nos rodea. Quizás buscando resultados que la dichosa IA no pueda lograr. O al menos eso creo.
__
No me refiero a esas cartas escritas a mano que solíamos intercambiar por correo entre familiares y amigos. ¡Qué tiempos aquellos, amig@s!. Me refiero a esas otras cartas que se encuentran colgadas en una pared o en un tablón a la entrada del bar. Ese otro montón de palabras que crean un conjunto emocional, sugerente y lleno de expectativas, dependiendo de la hora del día y el lugar donde se encuentren. Son una fuente de alegría para el curioso que pasa por casualidad o el turista accidental que descubre una pequeña joya escondida en una calle menor de cualquier ciudad; y deciden participar en ese juego entre promesas y decepciones, entre sorpresas y alguna que otra frustración. En amarillo sobre muro blanco, la carta lucía llamativa.