jueves 16 de julio de 2009

Esperando la marea



Hay vidas y momentos vividos envidiables. Instantes en los que el paso del tiempo no es ya inapreciable, además es que no reviste importancia alguna. Las prisas, perdón, ¿qué significado tiene esa palabra?. Si efectivamente, hay afortunados que ni consideran las prisas o los plazos de entrega o el “recorte de tiempos”, el “solapamiento de procesos”..., en fin una ingente cantidad de eufemismos que esconden algo mucho más claro y conciso, la angustia y la histeria de una vida que galopa a lomos de caballo desbocado.
Permitidme que me baje (bueno casi que me tengo que tirar) en este momento, aquí, en esta playa de Fuerteventura, donde nadie conoce el término “urgente” y las prisas, afortunadamente, aún no han llegado.

Nikon D70s. Objetivo 17-50 mm f/2.8G. Focal 36 mm. Diafragma f/13. Obturación 1/400s. ISO 200.

lunes 13 de julio de 2009

Fecha de caducidad



Creo que ya lo sabéis. Los espejos son mi debilidad. Me valgo de ellos para, en plan traicionero, hacer robados, observar la escena sin llamar en exceso la atención, y disparar.
Pero también son la entrada a la realidad reflejada, como si se tratara de la opinión visual de una tercera persona, alguien a quien no conozco y de quien no puedo esperar explicación alguna, tan sólo "su" mirada.
Los espejos me dividen los tiempos y los espacios, devuelven siempre su propia versión de las cosas, son completamente subjetivos.
Si no fuera así ... ¿como es posible ver el reflejo de una escena cotidiana de verano, en un escaparate de invierno?. Y os aseguro, que no es un fotomontaje.
O eso, o el mazapán y otros dulces de navidad, de esas cajas que muestra el escaparate, está duro como piedras.

Esto me recuerda que siempre debo mirar la fecha de caducidad.

Nikon D70s. Objetivo 50 mm f/1.4G. Diafragma f/8. Obturación 1/160s. ISO 200.

sábado 11 de julio de 2009

Rumor de alta mar



Hay lugares infinitos, lugares donde me gustaría estar perdido por siempre y encontrarme de vez en vez.
Lugares donde el ruido es tan sólo el rumor del viento meciendo la ropa tendida, donde las aglomeraciones se limitan a un puñado de pequeñas embarcaciones de pesca esperando a la próxima salida.
Lugares donde el silencio es una realidad tranquilizadora, una verdad relajante.
Esos lugares con los que sueño de 8:30 a 8:45 de la mañana, en medio del vagón de cercanías, entre otros tantos, justo antes de que llegue a la estación y el aroma de alta mar se desvanezca al abrir las puertas.

Ya queda menos para las vacaciones, ¿acaso se nota que las necesito?

Nikon D70s. Objetivo 12-24 mm f/4G. Focal 12 mm. Diafragma f/10. Obturación 1/200s. ISO 200.

jueves 9 de julio de 2009

Estación de Sol (en parte)



Vivimos un capitalismo que ha llegado a una etapa de canibalismo sin precedentes, lo devora todo. Por supuesto, ladrillo, acero y cemento, pero también, a las personas y los recursos naturales, que sin duda son finitos, y a los que el sistema está empujando a límites de sufrimiento insospechados.

No dudo que tanta infraestructura en las grandes ciudades, y Madrid evidentemente lo es, sea beneficioso para el sufrido ciudadano, no dudo de la utilidad de los enormes intercambiadores de transporte, las carreteras de circunvalación, las nuevas "ciudades" proyectadas en la periferia, las polémicas remodelaciones de zonas céntricas, la construcción sin descanso de nuevos centros comerciales ... y así un largo etcétera.

Pero reconozco que toda esta vorágine destructora, consumista y depredadora, me sobrepasa. Todo nos lo hacen ver complejo, como un puzzle imposible de descifrar, y lo que es peor, nos lo creemos, lo asumimos como una necesidad social, algo vital, ... complejo pero vital.
Y cada vez lo entiendo menos.

Nueva estación (intercambiador) de Sol en Madrid, o al menos parte de ella.

Nikon D70s. Objetivo 50 mm f/1,4D. Diafragma f/16. Obturación 1/80s. ISO 200.

martes 7 de julio de 2009

Barlovento



La playa de barlovento en Fuerteventura es una perfecta mezcla de paisaje agreste e inhóspito. Una playa prácticamente virgen, azotada por fuertes vientos, que regala un recital de sensaciones para los sentidos, a todo aquel que se pierde por aquella zona tan poco frecuentada por el turismo. No hay macro hoteles con piscinas, ni concurridos paseos marítimos, ni restaurantes de moda. Lo que si hay es una naturaleza casi en estado puro, y algún que otro bochinche donde degustar una sabrosa carne de cabra guisada con papas y regada con varias Doradas bien fresquitas.
Todo un placer.

Nikon D70s. Objetivo 12-24 mm f/4G. Focal 12mm. Diafragma f/13. Obturación 1/320s. ISO 200.

domingo 5 de julio de 2009

La espera



Hay días que me apetece pasear. Simplemente salir, con la cámara colgada del hombro, buscar una excusa para ir a tal o cual sitio, y dejarme llevar por las escenas cotidianas, que, como si de un reportaje costumbrista se tratara, me voy cruzando en el camino.
En otras ocasiones, un tiempo de espera en un café es el momento y lugar idóneo para observar, entonces me imagino preparando un ensayo de sociología, de esos “sesudos”, y me da por inventar historias de las personas que voy observando. Es entonces cuando la fotografía se sintetiza en pura documentación gráfica, cargada de contenido social, de lo anecdótico y lo transcendente en la vida de las personas.
Me intrigan y emocionan esos momentos robados a lo cotidiano. Me interesa mostrar la importancia que tiene cada instante en la vida de cada cual.

Nikon D70s. Objetivo 50 mm f/1.4D. Focal 50mm. Diafragma f/6,3. Obturación 1/30s. ISO 200.

jueves 2 de julio de 2009

Tiempos de espera. Un largo recorrido



Cuando finalizo una serie me queda como una vacío ... rompo una dinámica con la que me había familiarizado y me resultaba fácil seguir. Entonces tengo que cambiar esquemas, pensar en nuevas historias narrables a través de imágenes y de alguna palabra enlazada con más o menos fortuna.
Y entre serie y serie están esos tiempos muertos, lapsos que pueden prolongarse durante semanas, donde los post no tienen una dinámica de continuidad, resumiendo, que cada uno es de su padre y de su madre.
Pues así estoy ahora, en uno de esos lapsos de tiempo, intentando decidirme si pongo una fotografía y con que palabras la apoyo. Y de lo que me doy cuenta es que esta entrada comienza a alargarse peligrosamente, y se aleja del puro formato de fotoblog.

¡Bueno, ya está bien!!!!

Me decido por algo veraniego (¡qué imaginación!), sí, como algo playero, por ejemplo: ¡una fotografía de Fuerteventura!.
Pertenece a una pequeña colección que hice el verano pasado. Son tomas algo distintas y se alejan un poco de la idea de sol y playa asociados al nombre de la isla. En fin que os dejo con la otra Fuerteventura.

Nikon D70s. Objetivo 12-24 mm f/4D. Focal 12mm. Diafragma f/9. Obturación 1/320s. ISO 200.

martes 30 de junio de 2009

Faunia VIII (el final)



Me despido de Faunia y de este singular safari fotográfico. Dejo a mis bichos tranquilos, los libero de los encuadres y las poses forzadas, y me hago una promesa: los próximos animales que fotografíe deberán estar en libertad. Todo un reto, (... lo mismo te has pasado, que te pones ha hablar y se te va la olla ....).
Y os dejo el ave que me resulta más simpático, el tucán.

Nikon D200. Objetivo 70-200 mm f/2,8G. Focal 200 mm. Diafragma f/2,8. Obturación 1/400s. ISO 400.

domingo 28 de junio de 2009

Los años decisivos







Pasear entre las fotografías de Dorothea Lange (Museo Colección ICO, Photoespaña, Madrid), es trasladarse a través del tiempo, sentir el polvo de la carretera y ver pasar una secuencia de escenas que dibujan a la perfección la Gran Depresión de los 30 en Estados Unidos.
No es una exposición fácil de ver, más en estos tiempos de crisis, pero es especialmente impactante descubrir la entereza y sensibilidad que tiene Dorothea Lang para reflejar, en sus fotografías, el sufrimiento de las clases desposeídas, de los parados, de aquellos que han perdido lo poco que tienen, el inevitable éxodo que produce los tiempos de sequía y hambruna entre los campesinos del sur o asistir a la demencia social que fué el internamiento en campos de refugiados, de la población de origen japonés, tras el bombardeo que sufrió Estados Unidos en Pearl Harbor.
Sin duda merece ser visitada.

Subo algunas fotografías que tomé durante el recorrido por la exposición, y que tan sólo muestran unos instante efímeros, lejos de la intensidad y agitación que produce la visita.

Nikon D70s. Objetivo 50 mm f/1,4D. Focal 50mm. ISO 200.

sábado 27 de junio de 2009

Faunia (VII)



¿Se puede fotografiar el silencio?. La calma, puede; la quietud, tal vez; la espera, seguro. Pero el silencio es complejo, es algo físico desde luego, pero no es inequívocamente visual. Seguro que cada cual tiene una manera de imaginar una escena que represente el silencio, habrá muchas coincidencias, pero también bastantes imágenes o situaciones diferentes. Si contemplamos una obra gráfica, por ejemplo, titulada de forma visible “Silencio”, seguramente coincidiéramos y diríamos: “... pues sí, sí lo representa”. Pero sin ese título que conduzca nuestra percepción, ya no estoy tan seguro del resultado.
Bueno, y todo esto para confirmar que sí, que este bicho estaba en el más puro silencio ... Inmóvil y silencioso.

Nikon D200. Objetivo 70-200 mm f/2,8G. Focal 140 mm. Diafragma f/2,8. Obturación 1/250s. ISO 800.

miércoles 24 de junio de 2009

Faunia (VI). Dedicado a Ripley, ¡ánimo campeón!.



El mundo animal es una fuente de abstracción inagotable. Una mera conceptualización de la vida salvaje en términos de texturas, tonos y colores, nos aleja de las formas claramente reconocibles y hace que nos invada la curiosidad. El volumen, la forma y las líneas que componen los detalles de este pelícano, bien podrían encontrarse en otras partes de la naturaleza, tal vez en un paisaje, en las caprichosas formas de las nubes o en el remanso de un río, sin embargo es el ojo el que atrae la mirada, es la vida animal la que despierta en nosotros la máxima curiosidad. Y yo, tan sólo pasaba por ahí.

Nikon D200. Objetivo 70-200 mm f/2,8G. Focal 200 mm. Diafragma f/7,1. Obturación 1/400s. ISO 125.

lunes 22 de junio de 2009

Faunia (V), Mono (II)



Mi reflejo en sus ojos, me hace ver más allá, me hace pensar en otros lugares, otras épocas, me hace sentir la esencia del tiempo.
Su mirada me conmueve, me agita, incluso me llega a perturbar. Sí, de algún modo me hace sentir incómodo, en parte responsable de su situación, que aunque no penosa, dista mucho de considerarse la más lógica para él.
Llevo la cámara lista, él deja de coger los cacahuetes que los visitantes le ofrecen y me mira, ... y por instantes, un microcosmos de sensaciones me transmite a través de sus ojos.
Fotografío su mirada, ¿qué otra cosa puedo hacer?.

Nikon D200. Objetivo 70-200 mm f/2,8G. Focal 170 mm. Diafragma f/2,8. Obturación 1/320s. ISO 400.