lunes, 13 de septiembre de 2010

Piratas de la carretera

Resulta curioso como cambia el sentido de las rutas que unen dos puntos, en función de quien las transite.
Pasamos a Bolivia por Pisiga, pequeña localidad fronteriza. Allí contactamos con el transporte y quien sería nuestro conductor en los próximos 7 días, nos aprovisionamos y emprendimos la marcha. El primer destino del grupo, Llica. Para llegar allí deberíamos cruzar el salar de Cipasa y la cordillera de Llicaytahua que separa este salar menor de la enorme extensión de Uyuni. Esta ruta es transitada frecuentemente por traficantes, principalmente chilenos, que trasladan mercancía robada desde Chile a Bolivia, donde encuentra fácil distribución. Electrodomésticos, equipos informáticos y coches, a los que cambian matrículas antes de llegar a cualquier población. No es difícil ver rastros de esta actividad durante la ruta, convirtiendo el paisaje en un lugar más inhóspito si cabe.

Lugar de la toma: Chile. Agosto 2010

Puedes ver la fotografía a pantalla completa haciendo “clic” sobre ella.
1ª foto: Nikon D200. Objetivo 24-70 f/2,8G. Focal 24 mm Diafragma f/7,1. Obturación 1/200s. ISO 125.
2ª foto: Nikon D200. Objetivo 24-70 f/2,8G. Focal 24 mm. Diafragma f/7,1. Obturación 1/125s. ISO 125.
3ª foto: Nikon D200. Objetivo 24-70 f/2,8G. Focal 24 mm. Diafragma f/8. Obturación 1/100s. ISO 125.



sábado, 11 de septiembre de 2010

Camino a Colchane

Guallatire es nuestra primera parada de camino hacia Colchane, donde pasaremos noche antes de entrar en Bolivia. En aimara Wallatiri “lugar de guallatar”, es el habitual campo base utilizado para ascender el volcán (6.355 metros) que da nombre a la población, volcán que aún se encuentra activo. En realidad toda esta zona del altiplano es como un  gran volcán, llena de zonas de aguas sulfurosas, emanaciones de termas naturales y géiseres.
En nuestro camino atravesamos el Salar de Surire y tras sobrepasar un collado de 4800 metros, entramos en el Parque Nacional Volcán Isluga, viajando paralelos al cañón que forma el río Arabilla. Allí parece como si el tiempo se hubiera detenido, la única noción que nos queda del paso de las horas es el sol, que va descendiendo pausadamente. Son momentos en los que prefiero no llegar a ningún destino concreto, pararme y contemplar es todo un regalo.

Lugar de la toma: Chile. Agosto 2010

Puedes ver la fotografía a pantalla completa haciendo “clic” sobre ella.
1ª foto: Nikon D200. Objetivo 70-200 f/2,8G. Focal 102 mm Diafragma f/7,1. Obturación 1/640s. ISO 125.
2ª foto: Nikon D200. Objetivo 24-70 f/2,8G. Focal 24 mm. Diafragma f/5,6. Obturación 1/200s. ISO 125.
3ª foto: Nikon D200. Objetivo 24-70 f/2,8G. Focal 24 mm. Diafragma f/6,3. Obturación 1/160s. ISO 125.






jueves, 9 de septiembre de 2010

La luz del bofedal

Entre bofedales, paja brava, rebaños de alpacas y llamas, con los nevados como telón de fondo y bajo un cielo azul puro, que define los perfiles de las montañas como si de cristal se tratara, Parinacota amanece y anochece con un ritual constante. Un puñado de vecinos, pastores en su mayoría, se agrupan en torno a una iglesia del siglo XVII de rasgos singulares, propios del altiplano chileno y boliviano.
Parinacota supone una base excelente para los viajeros que quieran conocer el entorno del lago Chungará y las lagunas de Cotacotani. Leo construye con esmero, casi con sus propias manos, una suerte de albergue, básico, pero suficiente para pasar la noche. Las noches de invierno son frías en el bofedal, las cañerías se hielan por el intenso frío, el agua se saca directamente del arroyo, entre la escarcha y la paja. Las condiciones son precarias, sí, pero la luz de ese lugar te hace olvidar todo lo malo.

Lugar de la toma: Chile. Agosto 2010

Puedes ver la fotografía a pantalla completa haciendo “clic” sobre ella.
1ª  y 2 ª foto: Nikon D200. Objetivo 12-24 f/4G. Focal 12 mm. Diafragma f/8. Obturación 1/320s. ISO 125.
3ª foto: Nikon D200. Objetivo 24-70 f/2,8G. Focal 32 mm. Diafragma f/4,5. Obturación 1/60s. ISO 100.