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Con el calor que hace, apetece recordar los días de playa y mar. Sentir la suave brisa de las primeras horas de la mañana, cuando apenas hay gente paseando por la orilla y el agua fresca acaricia los pies, despertando una agradable sensación de bienestar. En los días más calurosos de la ciudad, esos recuerdos también ayudan a encontrar un poco de alivio.
