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En ocasiones con nuestras cámaras atrapamos cosas inexplicables, reflejos extraños, dobles imágenes imposibles, siluetas en movimiento en un lugar donde aparentemente no se movía nada… misterios de la imagen, fantasías de la luz que capturamos solo por intuición al levantar la cámara y pulsar el disparador. Me parece asombroso poder asistir a esos instantes, disfrutarlos de nuevo al revelar y editar, compartirlos y volver sobre esas fotografías de vez en cuando.

Muy cierto, yo digo que la cámara va a su bola en esos momentos y casi siempre el resultado es sorprendente. Quizás sólo fue un descuido de esos mundos. ;-)
ResponderEliminarAferradetes, Ángel.
Igual si, igual la cámara capturó algo que no quiere ser capturado. Un abrazo
EliminarMe gusta tu reflexión sobre las sorpresas que nos da la cámara. A veces, la intuición al disparar nos regala imágenes que parecen pura magia o fantasía, y esta foto es el ejemplo perfecto.
ResponderEliminarUn abrazo, Ángel.
Pasaba también en la fotografía química, incluso en más ocasiones si me apuras. Hay cierta parte de incertidumbre en algunas tomas que suele ser muy gratificante. Un abrazo
EliminarDe acuerdo con tu reflexión. Ese barrido obliga al espectador a imaginar que pasa detrás.
ResponderEliminarA veces haces una selección de fotos que te servirán y otras son desechables pero ... no, si las guardas en una carpeta cuando pasado el tiempo haces revisión resulta que salvas bastantes.
Nuestra mente como las imágenes son caprichosas.
Abrazo
Lo explicas muy bien Esme. Un poco así, como dices, creo que funcionamos la mayoría. Un abrazo
EliminarSencillamente genial.
ResponderEliminarAbrazo
Gracias amigo!!!
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