miércoles, 22 de septiembre de 2010

De trenes, fiestas y tiendas


La ciudad de Uyuni, pequeña localidad que domina el salar y lugar de paso obligado. Parada para los cientos de viajeros que se adentran en el sur de Bolivia. Toda suerte de comercios y tiendas, (¡las primeras que veíamos en una semana!), artesanos de la sal, la antigua Estación Central con el cementerio de trenes en las afueras, vestigios de la importancia que el ferrocarril tuvo en otros tiempos, principalmente como medio para transportar la plata que se extraía en las minas de Potosí, puestos callejeros de comida, venta ambulante ... ¡Vida!. La ciudad se nos presentó amigable, educada, con cierta indiferencia, pero engalanada con luces de colores, militares con uniformes limpios, guirnaldas y farolillos. Estábamos invitados a celebrar el día de la Patria.

Lugar de la toma: Bolivia. Agosto 2010

Puedes ver la fotografía a pantalla completa haciendo “clic” sobre ella.

1ª foto: Nikon D200. Objetivo 24-70 f/2,8G. Focal 70 mm. Diafragma f/5,6. Obturación 1/125s. ISO 100.
2ª foto: Nikon D200. Objetivo 24-70 f/2,8G. Focal 70 mm. Diafragma f/3,5. Obturación 0,6s. ISO 320.
3ª foto: Nikon D200. Objetivo 24-70 f/2,8G. Focal 24 mm. Diafragma f/6,3 Obturación 1/100s. ISO 100.



lunes, 20 de septiembre de 2010

Razones, simples razones.


Todos estaréis de acuerdo conmigo en que viajar es descubrir.
Culturas, costumbres, modos de vida diferentes, paisajes, naturaleza ..., pero también es una manera de descubrirse uno mismo, tal vez cosas que de otro modo nunca llegaría a conocer.
Cuando elijo un viaje, una ruta, casi siempre lo hago en función de espacios naturales, entornos diferentes y únicos, lugares donde aún la civilización moderna no ha dañado de gravedad a la naturaleza, destinos que a mi juicio reflejan ese privilegio que representa nuestro planeta.
En este caso el Norte de Chile, Bolivia y en menor medida el sur de Perú, son este tipo de destinos.
Además en este caso con un aliciente añadido, afortunadamente la industria del turismo masivo no ha llegado y todavía se respeta el entorno y sus gentes, los cuales aún pueden dedicarse a lo que seguramente vienen haciendo sus antepasados durante mucho, mucho tiempo.
No es fácil un viaje de este tipo. Tiene algo de aventura, requiere una planificación y por lo tanto una dedicación previa a organizar todo antes de salir. Los problemas que surgen se deben afrontar sobre la marcha, en la mayoría de los casos improvisando, buscando alternativas. Las comodidades son ciertamente limitadas y en demasiadas ocasiones inexistentes. Te acostumbras a viajar con muy poco equipaje y a prescindir de todo lo superfluo, una mochila que pueda cargar a la espalda y poco más.
Aún así me considero un privilegiado. Siento que pierdo pequeños pedazos de mí, que se quedan para siempre en los lugares que visito y como contrapartida me traigo una gran riqueza de días vividos. Me ayudan a comprender mejor el mundo, nuestra sociedad, me hablan de tolerancia, de respeto y de mestizaje.
Son sólo razones.

Lugar de la toma: Bolivia. Agosto 2010

Puedes ver la fotografía a pantalla completa haciendo “clic” sobre ella.
1ª foto: Nikon D200. Objetivo 70-200 f/2,8G. Focal 70 mm Diafragma f/6,3. Obturación 1/160s. ISO 100.
2ª foto: Nikon D200. Objetivo 24-70 f/2,8G. Focal 56 mm. Diafragma f/3,2. Obturación 1/400s. ISO 100.
3ª foto: Nikon D200. Objetivo 24-70 f/2,8G. Focal 62 mm. Diafragma f/6,3 Obturación 1/160s. ISO 100.



viernes, 17 de septiembre de 2010

Freedom

No hay nada peor que la libertad contenida.
Yo me encontraba justo detrás del visor de la cámara.

Lugar de la toma: Bolivia. Agosto 2010

Puedes ver la fotografía a pantalla completa haciendo “clic” sobre ella.
Nikon D200. Objetivo 24-70 f/2,8G. Focal 50 mm Diafragma f/6,3. Obturación 1/100s. ISO 100.