martes, 2 de noviembre de 2010

En el interior del Lago



Cuenta la leyenda que el dios Sol, Inti, y la diosa Luna, Quilla, compartían un amor imposible debido a que nunca se podrían encontrar, pero existía una profecía que decía que un día ambos se amarían y de ese encuentro nacería un niño y una niña en el Lago Titicaca.

En dicho día la tierra se oscureció y Quilla se unió a Inti. De esa unión nació un hombre fuerte llamado Manco Cápac, junto a una doncella hermosísima, llamada Mama Ocllo.
Su padre, Inti, les ordenó: “llevadle, hijos míos, la luz del conocimiento a los hombres. Ilustradlos en la verdadera religión y dadles leyes, dadles orden, pues sin leyes ni orden no hay vida en la tierra”. Dicho esto les entregó una vara de oro, cuya función era señalarles un lugar fértil donde trabajar la tierra; esta vara se enterraría en el lugar donde fundarían su capital.

De este modo Manco Cápac y Mama Ocllo iniciaron su viaje, el cual duró meses y en cada lugar que el hijo de Inti le parecía adecuado, dejaba caer la vara, pero sin obtener un resultado satisfactorio. Continuaron su viaje hacia el norte del lago sagrado, a través del país de los urus, el país de los collas y el país de los aimaras, donde no recibía buena acogida en su pasar, puesto que no veían con buenos ojos a los hijos de Inti. Y así llegarón al valle del Cuzco, donde Manco Cápac dejó caer la vara de oro, enterrándose hasta casi desaparecer, por lo que el primer Inca funda la ciudad del Cuzco, el ombligo del mundo, en honor a los dioses.

Desde Cuzco el imperio Inca llegó a extenderse por buena parte de América del sur.

(Continuará ...)

(Publicidad: acabo de actualizar el blog: “durante el tránsito”)

Lugar de la toma: Perú, agosto 2010.
Puedes ver la fotografía a pantalla completa haciendo “clic” sobre ella.



domingo, 31 de octubre de 2010

Las dos torres



Me pregunto si este tipo de viajes sirven para algo.
Servir ..., no me gusta nada esta palabra, viaje útil..., sí, prefiero este término.
Un viaje es parte de uno mismo en el momento en que se selecciona un destino donde crees que serás feliz, en el amplio sentido de la palabra; la felicidad puede venir de la mano de la diversión, del conocimiento, del contacto con culturas ajenas..., por eso creo que un viaje debe de tener utilidad.

Hacía bastantes días (parecían meses) que habíamos comenzado en el norte de Chile y esta pequeña aventura ya había colmado todas mis expectativas.
Pero Perú aún nos tenía que mostrar su faceta histórica y cultural, su posición como cuna de la civilización en Sudamérica.
Comenzó haciéndolo en la ciudad de Puno rodeada de vestigios precolombinos y del dominio Inca. Las Chullpas de carácter funerario que se utilizarían como enterramiento y culto a los muertos (las fotografías pertenecen a las de Sillastani), serían nuestra puerta de entrada a este apasionante mundo Inca.

Lugar de la toma: Perú, agosto 2010.
Puedes ver la fotografía a pantalla completa haciendo “clic” sobre ella.


jueves, 28 de octubre de 2010

Detalles que cuentan



En respuesta a algunas dudas que me plateáis, quisiera comentar lo siguiente:
Como muchos otros destinos fuera de los circuitos más trillados, un viaje por el altiplano no es un paseo sencillo, son muchas cosas las que hay que preparar y algún que otro problema que resolver sobre la marcha. La climatología es dura, la altura puede llegar ha causar estragos; con transportes y alojamientos, en más ocasiones de las deseables, precarios; las diferentes costumbres gastronómicas, etc... Aún así es recomendable cien por cien, no sólo por las inmensas posibilidades fotográficas, sino por las posibilidades humanas.

En cuanto a nuestra afición fotográfica (muchas veces una obsesión), deciros que una vez que te centras, ya adaptado a la altura, el poder de atracción del lugar resulta irresistible. La verdad es que ahora selecciono mucho y normalmente llevo una idea general del tipo de fotografía que quiero hacer, pero con flexibilidad, ya que las circunstancias pueden llegar  ha ser muy cambiantes.
En este viaje he utilizado preferentemente un zoom 24-70 muy luminoso, especialmente para sacar grupos en su ambiente, incluso algún “robado”; no es tan aparatoso y resulta más fácil pasar inadvertido con él. Mi estrategia es deambular un rato por la zona, observar y que me vean. Si puedo sentarme en un banco o acercarme a un puesto o corrillo, pues mejor, luego tomo la foto, cuando ya están acostumbrados a mi presencia y “pasan” un poco de mi. Completa la mochila un gran angular para paisaje y arquitectura y un tele corto (70-200) que en este casome lo prestaba un compañero de viaje (bendita solidaridad entre fotógrafos).

Bueno, todo esto y muchas ganas de disfrutar, eso es lo más importante.

Lugar de la toma: Perú, agosto 2010.
Puedes ver la fotografía a pantalla completa haciendo “clic” sobre ella.