domingo, 7 de octubre de 2012

Cuatro (4)



Es curioso como suceden las cosas. En la mayoría de las ocasiones todo se produce por una acumulación de casualidades, aunque me gusta pensar que más bien se debe a necesidades circunstanciales.

Como la necesidad de narrar con fotografías momentos vividos. Así nació este blog hace ya cuatro años, desde la sinceridad y el compromiso personal. A veces como forma de denuncia, otras como espectador de fragmentos imperfectos de realidad, pero siempre con la fotografía como nudo argumental.

Y si miro atrás veo fotografías aceptables, entradas con algún interés, momentos tristes y otros divertidos. Y veo muchos amigos que habéis dedicado un instante (muy valioso) de vuestro tiempo en pasar y ver, escribir vuestra opinión, y seguir periódicamente este espacio.

Gracias por ello.

En esta ocasión y a modo de celebración, he preferido publicar un fotomontaje. Se trata de la serie completa a la que pertenece la fotografía que ilustró la entrada con más visitas recibidas en este espacio (hasta el momento), y por la cual aún recibo, de vez en cuando, algún e-mail de alguien que se interesa por el contenido del post. El título, “La Regla de las 3 R”, hace alusión a la problemática del reciclaje y tomando como argumento unas fotografías realizadas en Berlín, construí una entrada en base al tema de las basuras y el reciclado. Podéis volver a ver el post aquí.

Venga, a por otros cuatro años más!!!, ¿os apuntáis?.

Lugar de la toma: Berlín, Abril 2009
Puedes ver la fotografía a pantalla completa haciendo “clic” sobre ella.

viernes, 5 de octubre de 2012

El cielo sobre Madrid



Incluso una ciudad como Madrid puede llegar a parecer provinciana y pequeña. Entonces es bueno levantar la mirada buscando un cielo azul, un trozo de naturaleza que nos reponga y devuelva, durante un instante, a la esencia de lo que en realidad somos.

Lugar de la toma: Madrid, Julio 2012
Puedes ver la fotografía a pantalla completa haciendo “clic” sobre ella.

miércoles, 3 de octubre de 2012

El camino



Seguir un sendero por el puro placer de caminar y dejarnos sorprender por pequeños acontecimientos, o lugares que deben su existencia a recorridos pausados, es motivo suficiente para cargar con cámara, lentes y demás artilugios propios de la fotografía.
Siempre con la idea de captar algo diferente, aquello que suele pasar inadvertido, tal vez por cotidiano y mil veces vivido. Sin pretensiones descubridoras, pero si con el firme propósito de reencontrarnos y reconciliarnos con ciertos lugares.
A veces, incluso, nos servimos de expresiones artísticas de individuos anónimos para narrar con imágenes lo que podría ser el origen de una historia; un cuento que se inicia en una encrucijada de caminos, unos imaginados, reales los otros, pero siempre a disposición de la decisión última del caminante.

Debemos nuestras fotografías a una máquina (más o menos sofisticada) pero, al igual que el caminante, la decisión última de la cual depende la obra, está en nuestras manos. Y eso es muy motivador.

Lugar de la toma: Carabanchel, Agosto 2012
Puedes ver la fotografía a pantalla completa haciendo “clic” sobre ella.