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Me senté en una mesa cerca de él, preparando mi cámara. No pude evitar imaginar sus palabras escritas, incluso sus pensamientos. ¡Qué forma tan interesante de abstraerse, imaginar lo que otros piensan e incluso escriben! ¿Quién sabe?, igual estaba tomando notas para su próxima novela. El ambiente, la situación, la luz, todo parecía perfecto para una fotografía, pero no tenía intención de romper la tranquilidad del lugar. Un clic y el suave sonido del obturador fueron los únicos sonidos que se colaron entre el bullicio de la calle. También pedí un té y me quedé un buen rato perdido en mis ideas. Después pagué y me fui caminando. Él seguía allí sentado, escribiendo sus propios pensamientos.

Un retrato extraordinario, me encanta el "color" y la textura de la pared.
ResponderEliminarReconforta ver que aún quedan "escribas" en la tierra.
Un fuerte abrazo Ángel
Jajaja, gracias Josep. Un abrazo
EliminarUn retrato, natural, intimista; formidable. Me gusta el margen que has dejado por arriba, con esa pared vacía que dice mas de lo que parece.
ResponderEliminarUn abrazo, Ángel.
Esa era la intención Carlos. Un abrazo
EliminarNos has transportado, con este excelente retrato, a un momento especial e íntimo.
ResponderEliminarTodo encaja, su atuendo, su pose e incluso la pared.
Aferradetes, Ángel.
Gracias, un abrazo
EliminarQue gran momento Ángel. Él en su mundo, a sus pensamientos y sus letras y tu, a solo unos metros de él con tu cámara, tu intención de eternizar el momento y disfrutando a lo loco de ese momento en el que el clic del disparo sonaba mezclado entre otros muchos sonidos del día a día. Todo continuó después, pero el momento ya estaba registrado para siempre. Enhorabuena
ResponderEliminarGracias Luis
EliminarMe gusto la foto. Te mando un beso.
ResponderEliminarMuchas gracias. Un abrazo
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