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No me refiero a esas cartas escritas a mano que solíamos intercambiar por correo entre familiares y amigos. ¡Qué tiempos aquellos, amig@s!. Me refiero a esas otras cartas que se encuentran colgadas en una pared o en un tablón a la entrada del bar. Ese otro montón de palabras que crean un conjunto emocional, sugerente y lleno de expectativas, dependiendo de la hora del día y el lugar donde se encuentren. Son una fuente de alegría para el curioso que pasa por casualidad o el turista accidental que descubre una pequeña joya escondida en una calle menor de cualquier ciudad; y deciden participar en ese juego entre promesas y decepciones, entre sorpresas y alguna que otra frustración. En amarillo sobre muro blanco, la carta lucía llamativa.

¿Y como no quedarse hipnotizado ante semejante carta? Primero por el llamativo color amarillo ante ese muro blanco y además por la curiosidad de poder leer el contenido de la misiva y comenzar a inventar una historia más o menos novelada de la que podemos hacernos dueños.
ResponderEliminarUn abrazo Ángel
Lo cierto es que era una rareza en el entorno Luis. Un abrazo
EliminarUna fotografía llena de atractivo y curiosidad, por no hablar de la capacidad del autor para detectar su interés.
ResponderEliminarUn abrazo, Ángel.
Gracias Carlos. Un abrazo
EliminarUna carta más que llamativa. Supongo que el "contenedor amarillo" de la carta se ha reciclado de usos anteriores. Una delicia visual!!!
ResponderEliminarUn fuerte abrazo Ángel
Seguramente ha pasado por distintas vidas. Un abrazo Josep
EliminarHola, Ángel
ResponderEliminarUna joya callejera, como dices...
Un abrazo y buen día.
Gracias, un abrazo
EliminarMagnífica joya encontraste, digna de ser exhibida.
ResponderEliminarAferradetes, Ángel.
Gracias Paula. Un abrazo
EliminarLeí el otro día a alguien del mundo de la fotografía hablando de intentar romper la planitud de la imagen (sic). ¿Probaste algo de esa carta? Hubiese sido una buena manera de romper la planitud de la foto.
ResponderEliminarNo, no probé, no entré. Igual esa "planitud" se rompe con esa posibilidad de imaginar que procura una carta de restaurante dentro de una caja amarilla. Las dimensiones sobre un soporte plano son también campo abonado para la imaginación. Hay tantas posibilidades en tan poco espacio ;-)
EliminarThere is a real sense of adventure in just wandering down a side alley, following a random sign, hoping for a cracking drink or some guid pub grub. It beats looking up reviews on your phone any day.
ResponderEliminarI completely agree. There's nothing better than discovering it for yourself. Best regards.
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